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Catriel
Catriel
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16 de Junio del 2019 - 12:12:12
Alguien en Catriel 2995474919
Marica22
PlazaHuincul
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 5.1.1; SM-J111M) AppleWebKit/537.36 (KHTML C 299 c 6 c 833 c 9 c 35
16 de Junio del 2019 - 11:28:58
Busco un papi de 50 o mas que quiera celebrar su dia sin su señora o su novia cojiendose una putita de 23 por la cola y por la boca.Si queres algo distinto en tu cama escribime.Me encantan los huevos en la cola y que me levanten con la pija adentro.Muy reservada.Dejo contacto.
Quiero pija
Roca
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 5.0.2; SM-A300M) AppleWebKit/537.36 (KHTML 2984210141
16 de Junio del 2019 - 10:24:40
Algún machito para chuparle la pija? Manden whatsapp
Pasivo 27
Neuquén
Ip guardada Mozilla/5.0 (Linux; Android 6.0; MotoE2(4G-LTE)) AppleWebKit/537.36 (K 2804416922
16 de Junio del 2019 - 02:10:59
Algún activo joven aca pasivo dando vueltas
Sergio
Roca
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16 de Junio del 2019 - 01:45:13
Alguno en roca q quiera una chupada de pija sin vueltas?
maxi
cutral
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16 de Junio del 2019 - 01:38:53
Hola sy activo de cutral co 2996032791
Cente
Neuqn uo cente
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16 de Junio del 2019 - 01:05:08
Algun gordito para las 07 30 am de la mañana para centenario...versati l...
Versa
Roca
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16 de Junio del 2019 - 12:53:03
Aca serca de jujuy a donde voy desime
30 p versa
Roca
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16 de Junio del 2019 - 12:46:31
Si tengo. Dnd estás?
Petero28
Nqn Oeste
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16 de Junio del 2019 - 12:32:50
Busco gordito activo menores de 35 en lo posible. Yo pasivo 28 anos alto y delgado con lugar por Oeste Nqn. Cel 2994126114, llamadas no
Versa
Roca
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16 de Junio del 2019 - 12:26:25
Hola para 30 tenes lugar
Roca30
Roca
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16 de Junio del 2019 - 12:18:45
Algun act o vers?
Activo
Roca
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16 de Junio del 2019 - 12:17:38
Aca tengo lugar
Probar
Roca
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15 de Junio del 2019 - 11:59:51
Alguien en roca?? Escribí al sobre
Activo
General roca
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15 de Junio del 2019 - 11:56:43
Aca activo 2984 220249
Allen
ALLEN
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15 de Junio del 2019 - 11:43:02
Allen ?
regina
v. regina
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15 de Junio del 2019 - 11:31:20
alguien por regina?
P activo
Roca
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15 de Junio del 2019 - 11:09:55
Por donde estas?
Activo
Roca
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15 de Junio del 2019 - 10:55:51
Acá tengo lugar soy activo y versa
Para Todos
Nqn
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15 de Junio del 2019 - 10:42:41
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:40
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:39
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:38
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:38
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:38
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:37
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:36
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:36
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. 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El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
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15 de Junio del 2019 - 10:42:36
El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:58 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla e para todos nqn Ip guardada Mozilla/5.0 (Windows NT 6.1) AppleWebKit/537.36 (KHTML, like Gecko) Ch 10 de Enero del 2019 - 02:10:57 El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escri El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla eEl ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su misericordia para con nosotros, Y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya! El salmista alaba a Dios por su misericordia y fidelidad. Podrá parecer una sencilla exhortación a la adoración, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es mucho más que eso. Este salmo es citado por Pablo en Romanos 15; en ese pasaje, el apóstol nos muestra cómo el Señor desde el principio tuvo la intención de hacer parte de su pueblo a judíos y gentiles por igual (Ro. 15:8-12). A través de Jesús, tú y yo podemos cantar “¡Alaben al Señor, naciones todas!”. Él compró para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo, y nación (Ap. 5:9). La misericordia de Dios es grande y su fidelidad es eterna. ¿Qué tanto pueden expresar 24 palabras? ¡Un vistazo del maravilloso plan de nuestro Señor! El más largo: Salmos 119. El capítulo más corto y el más largo de la Biblia están separados solo por un salmo. El salmo 119 es un imponente y hermoso poema dedicado a las excelencias de la Palabra de Dios. Está compuesto de 22 secciones de ocho líneas cada una. Fue escrito en forma de acróstico. Cada una de las ocho líneas de la primera sección comienza con la primera letra del alfabeto hebreo; cada una de las ocho líneas de la segunda sección comienza con la segunda letra de ese alfabeto. Así sucesivamente hasta utilizar las 22 letras del alfabeto en orden. Mientras que el salmo 117 celebra la misericordia y fidelidad de Dios, el salmo 119 explora las profundas maravillas de la ley de Dios. La identidad del autor se desconoce, aunque pudiera tratarse de David, Daniel, o Esdras. A lo largo de los 176 versículos, las Escrituras se designan como ley, testimonios, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, juicios, palabra, y ordenación. Estas son solo algunas de las piedras preciosas que encontramos en el salmo 119. Te invito a profundizar en él por ti mismo; ¡su riqueza es incalculable! “Con rectitud de corazón Te daré gracias, Al aprender Tus justos juicios” (v. 7). Para alabar a Dios rectamente, debemos conocer a Dios íntimamente. Su Palabra es un reflejo de su carácter; al aprender de ella podremos agradecerle genuinamente. “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Si estamos en Cristo, incluso nuestra aflicción es un instrumento de Dios para guiarnos en la verdad de su Palabra. Nuestros ojos se desvían fácilmente, y cuando reconocemos que solo en Dios hay plenitud, agradeceremos las pruebas que Él usa para traernos a casa. “Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción” (v. 92). La aflicción nos lleva a la Palabra y la Palabra nos sostiene en la aflicción. Deleitarnos en la Escritura es deleitarnos en el Dios de la Escritura; solo en Él hay gozo verdadero, aun en medio de la tormenta. Oraciones largas, oraciones cortas Es fácil que nuestros gustos personales o la iglesia en la que crecimos dicten lo que consideramos “adoración apropiada”. Revisar estos dos capítulos de la Escritura y el resto de los salmos nos ayudará a recordar que la adoración agradable a Dios es muy diversa. Tus oraciones pueden ser extensas y llenas de bellas imágenes acerca de la majestad de Dios y su Palabra. O pueden ser breves; un suspiro que apenas es capaz de expresar lo que hay en tu corazón. Nuestro Señor se agrada en los corazones sinceros. Él se agrada en las oraciones de los justos, en las largas y en las cortas.El ser humano fue creado para adorar a Dios. Y sí, la adoración no solo se trata de elevar cantos y oraciones, pero para Dios sí es importante que lo hagamos. Tanto así que el libro más extenso que encontramos en las Escrituras es un libro de poemas para exaltar el nombre del Señor. El libro de Salmos, además de largo, es bastante diverso. Entre las expresiones inspiradas de adoración encontramos exclamaciones de gozo, lamentos desesperados, declaraciones de absoluta confianza, y preguntas llenas de dolor. ¡Frecuentemente podrás encontrar todo lo anterior en un mismo salmo! Considerando entonces su extensión y diversidad, no es sorprendente que encontremos el capítulo más largo y el más corto de la Biblia justamente en el libro de Salmos. El más corto: Salmos 117. Alaben al Señor, naciones todas; Alábenle, pueblos todos. Porque grande es Su miseric
Sergio
Roca
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15 de Junio del 2019 - 10:15:08
Alguien en roca??
Quiero Conocer
bajo neuquen
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15 de Junio del 2019 - 09:58:38
Hola aca pasivo de 38 con lugar para encuentro, busco conocer amigarche que sea activo, me encantan morruditos de buenas gambas, lindos, onda nada que ver, solo hasta 40 años, no me gustan mas de esa edad, dejo correo, la idea es encuentro cero bardo, sin drogas ni giladas, pasarlo bien, vos ser mi activo y yo tu pasivo...
P casado neuq
Cipol
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15 de Junio del 2019 - 09:43:44
Llamame. Al num del sobre
Versa
Roca
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15 de Junio del 2019 - 09:38:43
Alguien
Centenario ger
Centenario
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15 de Junio del 2019 - 09:30:50
alguien para chuparle la pija ya? en centenario?
Pasivo 28
Neuquén
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15 de Junio del 2019 - 08:55:56
Algún activo joven y discreto acá pasivo 28
Actico
Roca
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15 de Junio del 2019 - 08:51:13
Algún versátil o pasivo?
Suleidy23
PlazaHuincul
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15 de Junio del 2019 - 08:26:44
Quiero un papi de 50 o mas que quiera celebrar su dia sin su señora o su novia cojiendose una putita de 23 por la cola y por la boca.Si queres algo distinto en tu cama escribime.Me encantan los huevos en la cola y que me levanten con la pija adentro.Muy reservada.Dejo contacto.
Casado
Neuquen
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15 de Junio del 2019 - 08:03:50
Busco persona discreto reservado para chuparle la pija.
Busco afeminado
Neuquén
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15 de Junio del 2019 - 07:34:56
Hola soy Alejandro busco gay afeminado que sea solo pasivo 100%
Busco afeminado
Neuquén
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15 de Junio del 2019 - 07:34:56
Hola soy Alejandro busco gay afeminado que sea solo pasivo 100%
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